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Al día con tu salud

Enviado por ext.jhon.montoya el
Deterioro cognitivo: cómo distinguir los olvidos normales de las señales que ameritan consultar
Deterioro cognitivo

Alguien de la familia empieza a repetir las mismas preguntas en una sola tarde. Le contamos que ya fue el domingo pasado a esa reunión, y a los diez minutos vuelve a preguntar cuándo vamos a ir. Otras veces es más sutil: una tía que siempre fue puntual empieza a olvidar sus citas médicas, un papá que se pierde en un barrio que conoce desde hace años, una amiga cercana que no encuentra las palabras habituales.

También pasa que uno mismo se asusta. Los cincuenta trajeron unos olvidos que antes no estaban, y la pregunta llega sola: ¿esto es normal, o debería consultar?

El deterioro cognitivo o médicamente llamado trastorno neurocognitivo, es un tema que en Colombia se está volviendo cada vez más presente en las conversaciones familiares, en parte porque la población está envejeciendo y los diagnósticos se están haciendo antes que en generaciones anteriores. En este artículo le explicamos qué es, cómo distinguir un olvido normal de una señal de alarma, cuánto se puede prevenir y qué hacer si aparece la preocupación.

¿Qué es el deterioro cognitivo (trastorno neurocognitivo)?

El deterioro cognitivo (trastorno neurocognitivo) es la disminución de una o varias funciones del cerebro, como la memoria, la atención, el lenguaje, la orientación o la capacidad para tomar decisiones. Abarca un espectro que va desde el deterioro cognitivo leve, en el que los cambios son notorios pero no impiden hacer la vida diaria, hasta la demencia, en la que la persona pierde progresivamente su autonomía. La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente, pero no es la única.

Olvidos normales y señales que ameritan consultar

Con los años es normal olvidar el nombre de una persona a la que no vemos hace tiempo o dejar las llaves en un lugar inesperado. Esos olvidos aparecen y desaparecen sin afectar la vida diaria.

Lo que sí conviene consultar es distinto. Algunos ejemplos concretos:

  • Repetir las mismas preguntas en un lapso corto sin recordar la respuesta.
  • Perderse en lugares conocidos o tener dudas serias sobre la hora, el día o el año.
  • Dejar de reconocer objetos de uso cotidiano o tareas que la persona hacía sin pensar.
  • Cambios de personalidad marcados: irritabilidad, apatía o desconfianza que antes no aparecían.
  • Problemas para seguir una conversación, encontrar palabras habituales o entender indicaciones sencillas.
  • Dificultad para realizar actividades que antes hacía con facilidad, como manejar sus cuentas, tomar los medicamentos a la hora indicada o preparar comidas conocidas. También pueden presentarse cambios en su cuidado personal, como dejar de bañarse, vestirse o mantener sus hábitos de higiene habituales.

Estas señales no confirman una demencia por sí solas. Muchas veces se explican por depresión, trastornos del sueño, medicamentos que están causando efectos secundarios, o incluso por deshidratación o infecciones en personas mayores. Por eso conviene evaluar antes de asumir el peor escenario.

¿Es solo Alzheimer? Los tipos más frecuentes

La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia, aunque no es la única. Existen otros tipos que se comportan de forma distinta y requieren manejos específicos.

Tipos de demencia

  • Demencia vascular
    • Aparece cuando el cerebro sufre daños por problemas de circulación, como infartos cerebrales pequeños repetidos.
    • Suele asociarse a hipertensión y diabetes mal controladas.

       
  • Demencia con cuerpos de Lewy
    • Presenta características similares a las del Parkinson.
    • Con frecuencia incluyen alucinaciones visuales.

       
  • Demencia frontotemporal
    • Es más frecuente entre los 50 y los 65 años.
    • Suele empezar con cambios de comportamiento antes que con pérdida de memoria.

Distinguir el tipo importa. El tratamiento, el pronóstico y las decisiones de cuidado no son iguales en cada caso.

¿Cuánto se puede prevenir?

Las guías internacionales adoptadas por el Ministerio de Salud señalan que una parte importante de los casos de demencia podría prevenirse o retrasarse modificando factores de riesgo a lo largo de la vida.

Los factores más relevantes son:

  • Control de la presión arterial y de la diabetes.
  • Actividad física regular, especialmente cuando combina caminar o trotar con entrenamiento de fuerza.
  • No fumar y limitar el consumo de alcohol.
  • Alimentación con más frutas, verduras, pescado y menos ultraprocesados.
  • Sueño reparador de siete a ocho horas.
  • Vínculos sociales activos, evitando el aislamiento.
  • Tratar a tiempo la depresión y los trastornos de ansiedad.
  • Cuidar la audición: la pérdida auditiva no atendida se asocia con mayor riesgo de deterioro.
  • Educación y actividad mental sostenida.

Hay factores que no se pueden modificar, como la edad o algunos genes asociados (por ejemplo el APOE ε4). Pero incluso en personas con antecedentes familiares, los hábitos influyen en cómo y cuándo se manifiestan los síntomas.

Cuándo consultar y qué esperar de la primera cita

1. ¿Cuándo consultar?

Acuda al médico si los olvidos interfieren con la vida cotidiana. Las principales señales de alerta son:

  • Dificultad para recordar eventos recientes o repetir las mismas preguntas.
  • Problemas para realizar tareas habituales (manejar dinero, usar el teléfono, cocinar).
  • Desorientación en fechas o lugares conocidos.
  • Cambios repentinos en el estado de ánimo, la conducta o el lenguaje.

Atención: Si las fallas de memoria aparecen de forma repentina o avanzan muy rápido, consulte de inmediato.

2. ¿Qué esperar de la primera cita?

Se realiza en atención primaria con el Médico General (acuda siempre acompañado de un familiar):

  1. Entrevista: Evaluación de los síntomas y del impacto en la rutina diaria.
  2. Pruebas de memoria: Cuestionarios breves para medir el estado cognitivo.
  3. Exámenes de laboratorio: Pruebas de sangre para descartar causas médicas tratables (tiroides, vitaminas, entre otras).

3. ¿Qué proceso sigue después?

  • Si el tamizaje es normal: Se programan controles periódicos de seguimiento.
  • Si se detecta un problema de memoria: Se remite a valoración especializada:
    • Exámenes adicionales: Tomografía o Resonancia Magnética y evaluación neuropsicológica.
    • Especialistas: Geriatría (para una valoración integral de la salud, medicamentos y autonomía en el adulto mayor), Neurología o Psiquiatría.
    • Plan de tratamiento: Inicio de terapias, medicamentos, adaptación del hogar y orientación de Trabajo Social para el cuidador.

 

 

Un diagnóstico no significa perder la voz propia

Este punto merece énfasis. En Colombia, la Ley 1996 de 2019 eliminó la figura de la interdicción y estableció que toda persona adulta se presume capaz, incluso con diagnósticos de demencia o deterioro cognitivo. La capacidad se evalúa para cada decisión concreta, y la persona tiene derecho a que le ofrezcan apoyos para comunicarse y decidir por sí misma.

Recibir un diagnóstico temprano de trastorno neurocognitivo, como ocurre en las distintas formas de demencia, permite que la persona participe activamente en las decisiones sobre su futuro mientras conserva la capacidad para hacerlo. Esto incluye expresar sus preferencias sobre los tratamientos, dejar por escrito su voluntad anticipada, otorgar poderes cuando corresponda y decidir cómo desea ser cuidada. 

Hablar de estos temas a tiempo con la familia y el equipo médico ayuda a respetar sus deseos y facilita que sus seres queridos puedan tomar decisiones acordes con su voluntad cuando ya no pueda expresarla por sí misma.

Vivir con deterioro cognitivo: qué ayuda en casa

Los ajustes al hogar y a la rutina hacen una diferencia real en la calidad de vida de la persona y de quienes la cuidan. Algunas ideas prácticas:

  • Rutinas predecibles: horarios similares para dormir, comer y salir a caminar.
  • Un ambiente ordenado, con las llaves, gafas y medicamentos siempre en el mismo lugar.
  • Buena iluminación, sobre todo en la noche, para evitar caídas y desorientación.
  • Recordatorios visuales: un calendario grande, notas con la próxima cita, fotos con el nombre de familiares.
  • Actividades que a la persona le sigan gustando: música, jardín, cocina, oración, encuentros con amigos.
  • Ejercicio regular adaptado a las capacidades actuales, con acompañamiento.
  • Evitar correcciones agresivas ante los errores. Suelen aumentar la agitación sin mejorar la conducta.

Cuidar a alguien con deterioro cognitivo también agota. La familia necesita apoyo psicológico, momentos de descanso y una red que se turne. El cuidador principal es tan vulnerable como el paciente si no se cuida.

Qué opciones existen en Colombia

Colsanitas ofrece la Clínica de la Memoria, un modelo interdisciplinario que reúne valoración médica, neuropsicología, terapia ocupacional, rehabilitación cognitiva, fonoaudiología y trabajo social en un solo espacio, para personas con problemas de memoria y cognición. La Clínica Reina Sofía cuenta con el apoyo interdisciplinario de geriatría, neurología y salud mental entre otros que evalúan cuadros más complejos o que requieren manejo hospitalario. El programa Club Activo, dirigido a personas mayores de 65 años, combina evaluación cognitiva, nutrición y ejercicio dentro de un enfoque de envejecimiento activo.

No hay una única puerta de entrada. Lo importante es no postergar la consulta cuando aparecen las señales.

El tema se aborda mejor pronto

Hablar de deterioro cognitivo suele generar miedo. Pero el miedo casi siempre disminuye después de la primera consulta, cuando se tiene información clara, un plan de seguimiento y respuestas concretas para las preguntas que dan vueltas en la casa. Un diagnóstico temprano abre opciones que un diagnóstico tardío no permite.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad conviene empezar a cuidar la memoria? Aunque los síntomas suelen aparecer después de los 60, los factores que influyen actúan a lo largo de toda la vida. Cuidar la presión arterial, dormir bien, moverse y mantener vínculos sociales cuentan desde los 30 o 40 años.

¿Los olvidos son siempre un signo de Alzheimer? No. Muchos olvidos se explican por estrés, depresión, mal sueño, medicamentos o problemas metabólicos. Solo una evaluación clínica puede establecer la causa.

¿Existe tratamiento para el Alzheimer? No hay cura, pero sí tratamientos que en algunos casos ayudan a estabilizar los síntomas y a mantener la funcionalidad por más tiempo. La estimulación cognitiva, el manejo de enfermedades asociadas y el ejercicio también son parte del tratamiento.

¿A quién debo llevar a consulta primero? Al médico general. Desde allí se orientan las remisiones a geriatría, psiquiatría, neurología o neuropsicología según lo que encuentre la primera valoración.

¿Puede una persona con demencia firmar una voluntad anticipada? Sí, una persona con demencia puede firmar un Documento de Voluntad Anticipada siempre que, al momento de hacerlo, pueda comprender la información sobre las decisiones de salud que desea tomar, entender sus consecuencias y expresar su voluntad de manera libre e informada. Lo más importante no es únicamente la etapa de la enfermedad, sino que conserve la capacidad para comprender y tomar estas decisiones. La Ley 1996 de 2019 reconoce su derecho a decidir y a recibir los apoyos necesarios cuando los requiera.

¿Sirve de algo hacer crucigramas o juegos de memoria? Ayudan, pero no reemplazan otros hábitos. El mayor beneficio en prevención viene del ejercicio físico regular, el buen sueño, el control de enfermedades crónicas y la vida social activa, más que de una sola actividad aislada.

Fuentes

Guía de Práctica Clínica para el diagnóstico y tratamiento del trastorno neurocognoscitivo mayor, Ministerio de Salud y Protección Social.

Ley 1996 de 2019, Congreso de la República de Colombia.

Política Nacional de Envejecimiento y Vejez 2022–2031, Ministerio de Salud.

Política Nacional de Salud Mental 2025–2034, Ministerio de Salud.

Recomendaciones internacionales sobre prevención de demencia (Comisión Lancet, Organización Mundial de la Salud).