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Enviado por ext.jhon.montoya el
¿Cómo reconocer el Asma en los niños?: Control y calidad de vida
Neumóloga pediatra revisando a niño con diagnóstico de asma bronquial en consulta de Clínica Reina Sofía

El asma es una de las enfermedades respiratorias más frecuentes en la infancia y aunque puede generar preocupación en las familias, es importante entender que con un manejo adecuado se puede controlar. Informarse sobre sus síntomas, causas y tratamiento es clave para brindar a los niños una vida activa y saludable.

El asma, es una enfermedad crónica de las vías respiratorias, específicamente de los bronquios, se caracteriza por la inflamación de estas estructuras ante ciertos estímulos del entorno, como el frío intenso, el polvo casero, los ácaros o las infecciones, esta inflamación produce síntomas como tos frecuente (especialmente en la noche), silbidos en el pecho, dificultad para respirar y sensación de opresión o dolor torácico, principalmente en niños mayores. Aunque no tiene cura, sí puede mantenerse bajo control con el tratamiento adecuado.

En los niños, el asma tiene características particulares; los síntomas no siempre están presentes, sino que suelen aparecer por episodios, alternando con periodos en los que el niño está completamente bien; estos episodios suelen desencadenarse por situaciones específicas, siendo las infecciones respiratorias virales la causa más común. El diagnóstico puede representar un reto, especialmente en menores de tres años, la historia clínica es clave en este proceso: la frecuencia de los síntomas, sus características y la respuesta al tratamiento. 

En niños mayores de tres años, existen pruebas de función pulmonar que permiten confirmar el diagnóstico y evaluar objetivamente la evolución. Además, el asma en la infancia suele estar relacionado con alergias. Es común que los niños presenten otras condiciones asociadas como dermatitis atópica o rinitis alérgica, lo que hace aún más importante un enfoque integral en su manejo.

Controlar el asma marca una gran diferencia en la vida del niño. Un buen control reduce las ausencias escolares, disminuye las visitas a urgencias y hospitalizaciones, permite que el niño tenga un sueño adecuado y realice actividad física sin limitaciones. De hecho, un niño con diagnóstico de asma puede jugar, asistir al colegio, practicar deportes y desarrollarse plenamente sin estigmas.

Las causas del asma son múltiples, existe una mayor probabilidad en niños con antecedentes familiares de asma, rinitis alérgica o dermatitis atópica. A esto se suman factores ambientales como la contaminación, la exposición a ácaros, pelo de animales, moho, infecciones virales, humo de cigarrillo o vapeo, así como olores fuertes, químicos e irritantes. Por eso, un mensaje clave es claro: el control de los desencadenantes, junto con un tratamiento adecuado, es fundamental para evitar las crisis.

Reconocer los signos de alerta puede ayudar a detectar la enfermedad a tiempo. Algunos de los más frecuentes son la tos nocturna o en la madrugada, tos con el ejercicio, dificultad respiratoria o cansancio al realizar actividad física, silbidos en el pecho y episodios de tos prolongada por más de siete días asociados a infecciones respiratorias.

También es importante saber cuándo acudir al servicio de urgencias. Si el niño presenta una crisis de tos que no mejora, dificultad para respirar o respiración rápida, hundimiento de las costillas al respirar, aleteo nasal, somnolencia en horarios no habituales o rechazo a la alimentación, se debe buscar atención médica de inmediato. En niños ya diagnosticados, si el medicamento indicado no mejora los síntomas, no se debe esperar a que aparezcan signos más graves como la coloración morada de los labios.

Cuando el asma no se controla a tiempo, puede deteriorar la función pulmonar y afectar la calidad de vida del niño y su familia. Esto se traduce en más hospitalizaciones, consultas de urgencias, ausencias escolares, limitaciones en la actividad física y alteraciones del sueño. En los casos más graves, pueden presentarse crisis que requieran manejo en unidades de cuidados intensivos, con riesgo de falla respiratoria e incluso consecuencias fatales. Sin embargo, estas complicaciones pueden prevenirse con un tratamiento adecuado, el diagnóstico de asma bien controlado permite una vida completamente normal.

En la Clínica Reina Sofía, el manejo del asma infantil se realiza de manera integral, a través de Keralty, se cuenta con un programa de educación para padres con niños diagnosticados con asma bronquial, en el que participan pediatras, terapeutas respiratorios, neumólogos pediatras, nutricionistas y psicólogos. Este enfoque interdisciplinario, basado en guías internacionales como GINA y GEMA, busca mejorar la adherencia al tratamiento y la calidad de vida de los pacientes, involucrando activamente a las familias y cuidadores.

La clínica también dispone de estudios de fisiología pulmonar para niños a partir de los tres años, lo que permite un seguimiento más preciso. En los casos que requieren hospitalización, cuenta con personal médico entrenado en urgencias, hospitalización y unidad de cuidados intensivos, con el apoyo de neumólogos pediatras. El compromiso de la Clínica Reina Sofía es brindar un diagnóstico oportuno, educación y tratamiento adecuados, con un equipo interdisciplinario enfocado en mejorar la función pulmonar y la calidad de vida de los niños con asma.

Fuente de la información:

Dr. Marina Rosa Manotas Villegas

Neumóloga pediatra

Clínica Reina Sofía

Neumóloga programa de asma Colsanitas 

marina_manotas@hotmail.com

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