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Al día con tu Salud

Enviado por ext.jhon.montoya el
Entender la Obesidad infantil a tiempo es cuidar su desarrollo y bienestar
Pediatra midiendo circunferencia abdominal de niño en consulta del programa RECREA, Clínica Reina Sofía

La obesidad infantil es una condición que va más allá del peso y que requiere ser entendida desde una mirada integral, hoy se reconoce como una enfermedad crónica, multifactorial y sistémica, caracterizada por un exceso de tejido adiposo que afecta la salud; en los niños, su evaluación no se basa únicamente en el peso, sino en indicadores como el índice de masa corporal (IMC) ajustado por edad y sexo, utilizando curvas de crecimiento específicas.

A diferencia de lo que ocurre en los adultos, la obesidad en la población pediátrica tiene implicaciones más amplias, ya que puede afectar el crecimiento, la maduración puberal y el neurodesarrollo, sin embargo, también tiene una ventaja importante: cuando se identifica y se interviene a tiempo, existe una mayor posibilidad de reversibilidad.

Las causas de la obesidad infantil son múltiples y están relacionadas, incluyen factores genéticos y epigenéticos (modificación funcional del ADN sin alterar la secuencia genética), así como elementos del entorno, como la disponibilidad de alimentos ultraprocesados y un ambiente que favorece hábitos poco saludables, además de aspectos conductuales, como la alimentación, el sedentarismo, el exceso de tiempo frente a pantallas, alteraciones del sueño y factores emocionales como la ansiedad o la relación con la comida. En algunos casos, existen condiciones médicas asociadas que deben ser evaluadas por especialistas, actualmente, se entiende como una enfermedad de base neuroendocrina, relacionada con una desregulación del balance energético, y no únicamente como un problema de hábitos.

Reconocer los signos de alerta puede ser clave para actuar a tiempo, entre los que se encuentran: el aumento rápido de peso o del IMC, una circunferencia abdominal elevada, la aparición de estrías o manchas en la piel asociadas a resistencia a la insulina, la fatiga o dificultad para realizar ejercicio, el ronquido o alteraciones del sueño, así como cambios emocionales como ansiedad, aislamiento o baja autoestima, también pueden presentarse alteraciones en el crecimiento o una pubertad temprana.

Las complicaciones de dichos signos pueden aparecer tanto a corto como a largo plazo, de esta última se encuentran la resistencia a la insulina, la prediabetes y la diabetes tipo 2, dislipidemia, hipertensión arterial, hígado graso, apnea del sueño y alteraciones osteomusculares. Además, tiene un impacto importante en la salud mental, con presencia de ansiedad, depresión y estigmatización. En muchos casos, la obesidad persiste en la adultez, aumentando el riesgo cardiovascular.

La prevención es posible y comienza desde etapas tempranas, con un enfoque familiar, por medio de acciones como: promover de la lactancia materna, fomentar una alimentación balanceada evitando ultraprocesados y bebidas azucaradas, incentivar la actividad física diaria (al menos 60 minutos en niños), regular el tiempo frente a pantallas y establecer rutinas de sueño adecuadas, son consideradas acciones fundamentales; a esto se suma la educación en hábitos saludables desde el hogar y el seguimiento pediátrico con monitoreo del crecimiento.

Cuando se requiere tratamiento, es importante  un abordaje integral, es por eso que en la Clínica Reina Sofía, la obesidad pediátrica se maneja como una enfermedad crónica a través del programa RECREA, este incluye una evaluación clínica completa, con análisis antropométrico y del riesgo cardiometabólico, así como la revisión de hábitos, entorno familiar y componente emocional. El manejo contempla la solicitud e interpretación de estudios paraclínicos dirigidos y una intervención interdisciplinaria que involucra pediatría, nutrición, psicología y actividad física, además, se realiza un seguimiento continuo con metas individualizadas, adaptadas a cada paciente.

La clínica ofrece una ruta estructurada de atención que inicia con una valoración especializada, incluyendo endocrinología pediátrica, a partir de allí, se diseña un plan de intervención personalizado, con acompañamiento familiar constante y educación en hábitos saludables; el proceso incluye seguimiento clínico mediante indicadores objetivos como el IMC, la circunferencia abdominal y otros parámetros metabólicos, así como intervenciones grupales cuando es necesario.

La tecnología también juega un papel importante en este proceso, la Clínica Reina Sofía cuenta con sistemas de historia clínica que permiten un seguimiento a largo plazo, monitoreo de indicadores antropométricos y metabólicos, herramientas digitales para la educación y adherencia al tratamiento, evaluación de la composición corporal y uso de escalas validadas para medir el riesgo cardiometabólico y emocional. Por eso, la Clínica Reina Sofía se destaca por su enfoque integral, que no se centra únicamente en el peso, sino en la salud general del niño, el tratamiento está basado en evidencia científica, individualizado y con acompañamiento continuo, integrando de igual forma el componente emocional y familiar, entendiendo que el entorno es clave en el proceso.

Este modelo de atención no solo busca reducir el peso, sino mejorar la calidad de vida a largo plazo. Entender la obesidad infantil como una condición compleja permite abordarla de manera más efectiva y brindar a los niños mejores oportunidades para su desarrollo.

Fuente de la información:

Dr. Juan Jose Nofal
Clínica Reina Sofía

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