Las infecciones respiratorias son una de las causas más frecuentes de consulta en la infancia y aunque en la mayoría de los casos son leves, es fundamental conocer sus características, formas de contagio y signos de alerta para actuar oportunamente, todo con el objetivo de proteger la salud de los niños.
Una infección respiratoria es un proceso infeccioso que afecta las vías respiratorias, puede comprometer las vías altas, como la nariz, la faringe y la laringe, o las vías bajas, como los bronquios y los pulmones; en la mayoría de los casos son causadas por virus, aunque también pueden ser provocadas por bacterias. Su gravedad es variable: pueden presentarse como cuadros leves o evolucionar hacia enfermedades más serias, incluso potencialmente mortales.
El contagio ocurre principalmente por vía aérea, las infecciones se transmiten a través de gotas respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o hablar, de igual forma pueden propagarse por contacto con superficies contaminadas (conocidas como fómites) y luego al tocar la nariz, la boca o los ojos. Los síntomas más comunes incluyen fiebre, tos, congestión nasal, dificultad para respirar, decaimiento y disminución del apetito, generalmente, estos cuadros son autolimitados y desaparecen en pocos días, sin embargo, es clave reconocer los signos de alerta que requieren atención inmediata, como la dificultad respiratoria (respiración rápida, hundimiento de las costillas, quejido o esfuerzo continuo), la coloración azulada de labios o piel, el rechazo a la alimentación o signos de deshidratación, la somnolencia excesiva o irritabilidad marcada, la fiebre persistente o muy elevada y el vómito persistente.
En los niños, especialmente en lactantes y menores de cinco años, estas infecciones pueden evolucionar con mayor rapidez, esto se debe a la inmadurez de su sistema inmunológico y a las características de su vía aérea, teniendo en cuenta que existen factores que pueden aumentar el riesgo de complicaciones, como antecedentes de prematuridad, bajo peso al nacer, cardiopatías congénitas, estancia previa en unidades de recién nacidos o de cuidado intensivo, o enfermedades inmunológicas.
Algunas de las complicaciones importantes más frecuentes son: la bronquiolitis, la neumonía, las crisis de sibilancias o exacerbaciones asmáticas y la insuficiencia respiratoria, que en casos graves puede requerir hospitalización o soporte ventilatorio, en situaciones más críticas, pueden tener consecuencias fatales.
La prevención es la herramienta más efectiva para reducir el riesgo de contagio, implementar medidas como el lavado frecuente de manos, el uso de tapabocas en personas con síntomas respiratorios, mantener el esquema de vacunación completo (incluyendo influenza y otros biológicos según la edad), promover la lactancia materna en los primeros meses de vida, evitar la exposición al humo de tabaco y garantizar una adecuada ventilación de los espacios son fundamentales, asimismo, es importante evitar el hacinamiento.
Desde la Clínica Reina Sofía, el manejo de las infecciones respiratorias se realiza de manera integral, segura y basada en la evidencia, el tratamiento depende de la severidad del cuadro clínico, en los casos leves, se ofrece manejo ambulatorio con seguimiento cercano, pero cuando la condición es moderada o grave, puede requerirse hospitalización. El abordaje incluye soporte respiratorio como oxígeno, hidratación e higiene bronquial en casos moderados, y en situaciones más complejas, el uso de cánula de alto flujo o ventilación mecánica en unidades de cuidado intensivo; el tratamiento farmacológico se define según la causa: en infecciones virales suele ser sintomático, mientras que en infecciones bacterianas se utilizan antibióticos.
La clínica cuenta con un equipo multidisciplinario altamente calificado, rutas de atención estructuradas que garantizan oportunidad y continuidad en el manejo, dispone de consulta externa para casos leves, rutas prioritarias para pacientes con síntomas respiratorios y un servicio de urgencias con triage avanzado, en el que todos los niños son valorados inicialmente por un especialista en pediatría capacitado para identificar el riesgo y priorizar la atención. También ofrece atención por pediatría y subespecialidades como infectología y neumología pediátrica, así como unidades de cuidado intensivo neonatal y pediátrico, todo esto complementado con protocolos estandarizados y educación a padres y cuidadores para el reconocimiento de signos de alarma y el cuidado en casa, bajo un enfoque de atención humanizada.
El soporte tecnológico es otro de sus pilares. La Clínica Reina Sofía dispone de sistemas de oxigenoterapia de alto flujo, ventilación mecánica invasiva y no invasiva, monitoreo continuo de signos vitales y herramientas diagnósticas como imágenes y laboratorio clínico, además de contar con pruebas específicas para la identificación de virus respiratorios, lo que permite un diagnóstico más preciso. La clínica es una institución pionera en la implementación del triage avanzado, permitiendo que los pacientes sean valorados desde el inicio por un pediatra experto en urgencias, reduciendo tiempos de espera e iniciando el tratamiento de forma temprana, garantizando seguridad y calidad en la atención.
Finalmente, la clínica entiende que el cuidado pediátrico también involucra a la familia, por eso, brinda acompañamiento constante a padres y cuidadores, ofreciendo educación y apoyo durante todo el proceso, para que cada experiencia de atención sea segura y humana.
Fuente de la información:
Dra. Luz Astrid Celis
Clínica Reina Sofía