A veces el cambio empieza con algo pequeño. Una persona tose cada vez que toma agua, demora mucho más en terminar el almuerzo o evita alimentos que antes comía sin problema. Puede decir que la comida “no baja”, que se queda pegada en la garganta o que necesita varios intentos para pasar un bocado.
Si ocurre una sola vez, puede tratarse de un atragantamiento ocasional. Cuando se repite, aparece pérdida de peso o comer se convierte en una tarea agotadora, conviene consultar. La dificultad para tragar tiene un nombre: disfagia. No es una enfermedad por sí misma, sino un síntoma que puede tener distintos orígenes y necesita una evaluación adecuada.
¿QUÉ ES LA DISFAGIA?
La disfagia es la dificultad para trasladar alimentos, líquidos, saliva o medicamentos desde la boca hasta el estómago. Puede aparecer al iniciar la deglución, durante el paso por la garganta o cuando el alimento recorre el esófago.
Tragar parece un acto sencillo, pero requiere que músculos y nervios trabajen en una secuencia precisa. La lengua impulsa el alimento, la vía respiratoria se protege por unos segundos y el esófago conduce el bocado hacia el estómago. Una alteración en cualquiera de estas etapas puede producir disfagia.
DISFAGIA OROFARÍNGEA Y DISFAGIA ESOFÁGICA
La disfagia orofaríngea afecta el inicio de la deglución. La persona puede tener problemas para controlar el alimento en la boca, empezar a tragar, evitar que pase hacia la nariz o impedir que llegue a la vía respiratoria. Es frecuente que aparezcan tos, sensación de ahogo o cambios en la voz durante la comida.
La disfagia esofágica se presenta después de tragar. Suele sentirse como si el alimento quedara detenido en la garganta baja o en el pecho. Puede estar relacionada con estrechamientos, inflamación o alteraciones del movimiento del esófago.
Tampoco debe confundirse con la odinofagia, que es dolor al tragar, ni con la sensación de tener un “nudo” en la garganta cuando los alimentos pasan con normalidad.
¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA DISFAGIA?
La señal más directa es la dificultad repetida para tragar alimentos, líquidos o saliva. Sin embargo, hay personas que no logran describir lo que sienten, especialmente cuando existe deterioro cognitivo o una enfermedad neurológica.
Algunas señales que pueden aparecer durante o después de las comidas son:
• Tos, carraspeo o sensación de ahogo. • Voz húmeda, ronca o diferente después de tragar. • Necesidad de hacer varios intentos para pasar un bocado. • Comida que queda acumulada dentro de la boca. • Salida de alimento o líquido por la nariz. • Sensación de que algo quedó atascado en la garganta o el pecho. • Babeo o dificultad para controlar la saliva. • Comidas cada vez más largas. • Rechazo de ciertas texturas o miedo a comer. • Pérdida de peso, deshidratación o infecciones respiratorias repetidas.
No todas las personas tosen cuando un alimento o líquido entra en la vía respiratoria. Esto se conoce como aspiración silenciosa y explica por qué la ausencia de tos no siempre descarta un problema de deglución. La valoración profesional permite identificar riesgos que no son evidentes durante una comida cotidiana.
¿QUÉ PUEDE CAUSAR DISFAGIA?
La disfagia puede tener un origen neurológico, muscular, estructural o digestivo. La causa no puede establecerse únicamente por los síntomas, aunque la forma en que aparece orienta la evaluación.
Puede presentarse después de un accidente cerebrovascular o un trauma en la cabeza. También es posible en personas con enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, demencia, esclerosis lateral amiotrófica y otros trastornos que afectan la coordinación muscular.
Los tumores de cabeza y cuello, algunas cirugías, la radioterapia, la inflamación del esófago y ciertos estrechamientos también pueden interferir con el paso de los alimentos. En otros casos, el origen se encuentra en un trastorno del movimiento esofágico, como la acalasia.
La edad aumenta la posibilidad de convivir con enfermedades que afectan la deglución, pero tener dificultad para tragar no debe asumirse como una consecuencia inevitable del envejecimiento.
¿POR QUÉ DEBE EVALUARSE?
Cuando tragar deja de ser seguro o eficiente, la persona puede comer y beber menos de lo que necesita. Con el tiempo pueden aparecer pérdida de peso, desnutrición y deshidratación.
Otro riesgo es la broncoaspiración. Ocurre cuando saliva, líquidos o alimentos pasan hacia la tráquea y los pulmones, en lugar de seguir hacia el esófago. Esto puede provocar complicaciones respiratorias, incluida la neumonía por aspiración.
La disfagia también cambia la relación con la comida. Algunas personas dejan de comer acompañadas por miedo a toser o atragantarse. Otras reducen tanto la variedad de alimentos que su nutrición termina afectada. Por eso, la evaluación debe considerar la seguridad y el impacto que el problema tiene en la vida diaria.
¿CUÁNDO SE NECESITA ATENCIÓN INMEDIATA?
Se debe solicitar ayuda de emergencia si la persona no puede respirar, hablar o toser con fuerza durante un atragantamiento. También requiere atención inmediata si un alimento queda completamente atascado y no puede pasar saliva, o si la dificultad para tragar aparece de forma repentina junto con desviación de la boca, pérdida de fuerza, confusión o cambios en el habla.
Conviene pedir una cita médica sin esperar a que el problema avance cuando la dificultad se repite, las comidas toman demasiado tiempo, hay pérdida de peso, fiebre, tos persistente después de comer o infecciones respiratorias frecuentes.
En niños, cualquier dificultad sostenida para alimentarse, rechazo recurrente, tos durante las tomas o bajo aumento de peso debe ser valorado por el equipo de salud.
¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA DISFAGIA?
La evaluación comienza con preguntas sobre el momento en que aparece la dificultad, los alimentos que la provocan y los antecedentes médicos. No es lo mismo tener problemas para iniciar la deglución que sentir que un alimento se detiene después de haberlo tragado.
El profesional puede observar la movilidad de la boca, la lengua y la garganta. Según los hallazgos, es posible que intervengan medicina general, fonoaudiología, gastroenterología, otorrinolaringología, neurología, nutrición u otras especialidades.
Algunas personas necesitan estudios que permitan ver la deglución en tiempo real. Entre ellos están la videofluoroscopia, que utiliza contraste y rayos X, y la evaluación endoscópica de la deglución. Cuando se sospecha un problema esofágico pueden solicitarse una endoscopia digestiva, una radiografía con contraste o una manometría.
En Colombia, la Resolución 1788 de 2025 reconoce la fonoaudiología como parte de los servicios de rehabilitación. Su participación puede incluir la valoración funcional de la deglución, la intervención terapéutica y la orientación a pacientes y cuidadores. Ministerio de Salud y Protección Social.
¿CÓMO SE TRATA LA DISFAGIA?
El tratamiento depende de la causa, la etapa de la deglución afectada y el estado general de la persona. No existe una misma dieta, maniobra o ejercicio que sea seguro para todos.
El fonoaudiólogo trabaja ejercicios y estrategias para mejorar el control del alimento y la coordinación al tragar. Nutrición puede adaptar las preparaciones para mantener un aporte adecuado de energía, proteína y líquidos. Si existe una obstrucción, una inflamación o un trastorno esofágico, el manejo puede incluir medicamentos, procedimientos endoscópicos o cirugía.
La modificación de texturas y el uso de espesantes deben indicarse después de una valoración. Un líquido más espeso no es automáticamente más seguro y puede reducir la cantidad que la persona bebe. Tampoco se deben triturar medicamentos sin confirmar que pueden administrarse de esa manera, pues algunas presentaciones pierden su efecto o se vuelven inseguras.
Cuando comer por la boca no cubre las necesidades nutricionales o representa un riesgo alto, el equipo puede conversar con el paciente y la familia sobre vías alternativas de alimentación. Esa decisión considera la causa de la disfagia, el pronóstico, las posibilidades de recuperación y las preferencias de la persona.
CUANDO LA DIFICULTAD PARA TRAGAR APARECE EN UNA ENFERMEDAD AVANZADA
En enfermedades neurológicas progresivas o situaciones de final de vida, las decisiones sobre alimentación pueden volverse más complejas. La conversación puede incluir qué espera la persona del tratamiento, qué riesgos está dispuesta a aceptar y qué medidas considera acordes con su forma de vivir.
Hablar de estas preferencias mientras la persona puede expresarse evita que la familia tenga que interpretar sus deseos en medio de una crisis. En Colombia, el Documento de Voluntad Anticipada permite dejar por escrito decisiones relacionadas con tratamientos y cuidados futuros para el momento en que ya no sea posible comunicarlas. Su alcance debe revisarse con el equipo médico según el caso.
QUÉ PUEDE HACER LA FAMILIA MIENTRAS LLEGA LA VALORACIÓN
Si ya existe un plan de alimentación indicado por profesionales, debe seguirse sin cambiar texturas, cantidades o posturas por cuenta propia. Durante las comidas ayuda mantener un ambiente tranquilo, evitar distracciones y respetar el tiempo que la persona necesita.
La familia puede registrar qué alimentos generan dificultad, si aparece tos, cuánto duran las comidas y si ha cambiado el peso. Esa información suele ser útil durante la consulta. Forzar a la persona a comer, ofrecer agua para “empujar” un alimento atascado o copiar ejercicios encontrados en internet puede aumentar el riesgo.
LA DIFICULTAD PARA TRAGAR MERECE ATENCIÓN
La disfagia puede comenzar con señales discretas, pero no debería normalizarse cuando se vuelve repetitiva. Una valoración temprana ayuda a reconocer su causa, reducir riesgos y construir un plan que tenga sentido para la condición y las preferencias de cada persona.
Si usted o un familiar presenta tos al comer, sensación de alimento atascado, pérdida de peso o cambios persistentes en la forma de tragar, puede solicitar una valoración médica en la Clínica Reina Sofía. A partir de los síntomas y antecedentes, el equipo de salud podrá orientar los estudios y profesionales necesarios.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿La disfagia puede ser temporal?
Sí. Puede aparecer de manera transitoria después de una cirugía, una intubación, una infección o un evento neurológico agudo. En otros casos es persistente o progresiva. La evolución depende de su causa y de la respuesta al tratamiento.
¿Toser al tomar agua significa que tengo disfagia?
No necesariamente. Un episodio aislado puede ocurrir por beber demasiado rápido. Si sucede con frecuencia, la voz cambia después de beber o también hay dificultad con otros alimentos, conviene solicitar una valoración.
¿Se puede tener disfagia solo con alimentos sólidos?
Sí. Algunas alteraciones afectan primero el paso de alimentos sólidos. Otras producen dificultad tanto con sólidos como con líquidos. Esa diferencia ayuda al médico a decidir qué parte de la deglución debe estudiarse.
¿Quién trata la disfagia?
El abordaje depende de su origen. Puede involucrar a médicos, fonoaudiólogos, nutricionistas, gastroenterólogos, otorrinolaringólogos, neurólogos y profesionales de rehabilitación.
¿Todos los pacientes con disfagia necesitan espesantes?
No. La textura y viscosidad adecuadas deben definirse de forma individual. Usar espesantes sin evaluación puede afectar la hidratación o no resolver el riesgo que presenta la persona.
¿Puedo triturar los medicamentos si cuesta tragarlos?
No sin consultarlo. Algunas tabletas no deben partirse ni triturarse. El médico o químico farmacéutico puede revisar si existe una presentación líquida, dispersable o una alternativa más segura.
BIBLIOGRAFÍA:
- American Speech-Language-Hearing Association: Adult Dysphagia
- National Institute on Deafness and Other Communication Disorders: Dysphagia
- World Gastroenterology Organisation: guía sobre disfagia
- Ministerio de Salud de Colombia: Resolución 1788 de 2025
- Colsanitas: Clínica de la Memoria
- Clínica Reina Sofía: especialidades y programas